- Picar los ingredientes frescos: Pica finamente el perejil fresco y los dientes de ajo. El perejil debe quedar bien pequeño, pero no triturado.
- Mezclar los ingredientes secos: En un bol, mezcla el perejil picado, el ajo, el orégano seco, el ají molido, la sal, y la pimienta negra.
- Agregar los líquidos: Añade el aceite de oliva y el vinagre de vino blanco a la mezcla de ingredientes secos. Si prefieres, puedes sustituir parte del aceite de oliva por aceite de girasol para un sabor más suave.
- Mezclar bien: Remueve bien todos los ingredientes hasta que estén completamente integrados. Si quieres que la salsa sea un poco más líquida, puedes añadir un poco más de vinagre o aceite según tu preferencia.
- Dejar reposar: Lo ideal es dejar reposar el chimichurri durante unas horas, o incluso de un día para otro, para que los sabores se intensifiquen y se mezclen bien.
- Ajustar el sabor: Antes de servir, prueba la salsa y ajusta el punto de sal, vinagre o ají según tu gusto.
Opcional:
Puedes añadir un poco de pimentón dulce o picante para darle más color y un toque de sabor extra.