04.1 Antecedentes
Es curioso cómo en los colegios nos atiborran de griegos y romanos, pero de los fenicios, apenas nada. Parece que solo nos interesa la democracia y los gladiadores, y no tanto aquellos que, con su olfato para los negocios, sentaron las bases de nuestra querida economía de mercado.
Sí, amigos, los fenicios eran los reyes del «business». Mientras otros construían pirámides o se dedicaban a filosofar bajo el sol, ellos preferían llenar sus barcos de mercancías y recorrer el Mediterráneo en busca de nuevos mercados. ¡Unos visionarios! Y no solo eso, también fueron unos auténticos maestros en el arte de la adaptación. Asentados en una franja costera con escasas tierras cultivables –hoy en día repartida entre Israel, Líbano y Siria–, fueron lanzados, literalmente, al mar por su geografía sin casi posibilidad de expandirse hacía el interior. La escasez de sus territorios y dificultad para que la agricultura o la ganadería fueran la base de su sustento, hizo que se las ingeniaran para producir refinadas artesanías y comerciar con todo el que se ponía a tiro de sus naves. De la necesidad, con trabajo e ingenio, hicieron virtud.
Y hablando de negocios, ¿quiénes fueron sus vecinos más avispados? ¡Bingo! Los judíos. Aunque la Biblia nos hable de siglos de rivalidad y guerras entre hebreos y cananeos –nombre con el que también se conocía a los fenicios–, no podemos negar que algo debieron aprender los unos de los otros. Al fin y al cabo, compartían territorio y, seguramente, también algún que otro trato comercial. Y quién sabe, quizás hasta algún antepasado en común…
Bromas aparte, el legado de los fenicios en nuestra cultura es innegable. Su alfabeto, sus técnicas de navegación, su influencia en el comercio… ¡Hasta el garum, esa salsa de pescado que volvía locos a los romanos, era cosa suya! Así que ya va siendo hora de que les demos el reconocimiento que se merecen.
04.2 Avances técnicos
Los fenicios, esos maestros de la adaptación, no se quedaron atrás en cuanto a avances técnicos. Con una tecnología limitada, en un principio se centraron en la navegación de cabotaje, estableciendo enclaves comerciales a lo largo de las costas del Mediterráneo. Pero su ambición no tenía límites. A partir del siglo V a.C., dominando la navegación estelar, se atrevieron a aventurarse en expediciones más largas y arriesgadas.
Sus habilidades como constructores navales eran proverbiales. Introdujeron mejoras sustanciales en el diseño de sus barcos, como el calafateado con betún para impermeabilizar los cascos, la combinación de vela y remo para una mayor maniobrabilidad, la quilla y el espolón para aumentar la estabilidad y la capacidad de ataque, y la creación de almacenes de repuestos náuticos para reparaciones rápidas en alta mar.
Incluso el faraón egipcio Necao II quedó impresionado con sus habilidades marítimas. Según Heródoto –ese griego con una imaginación desbordada–, encargó a los fenicios la circunnavegación de África alrededor del año 600 a.C. ¿Una hazaña comparable a las grandes exploraciones de la Edad Moderna? Puede que sí, puede que no. Pero sin duda, una muestra del espíritu aventurero y la pericia náutica de este pueblo.
Y no solo dominaban los mares. Sus artesanos también eran muy solicitados en tierra firme. La Biblia nos cuenta que el rey Salomón contrató a expertos fenicios para la construcción de su famoso templo en Jerusalén. 1(Reyes 5:1-18)
Pero como buenos empresarios, los fenicios sabían que la información es poder. Mantenían sus conocimientos de navegación en secreto e incluso inventaban historias fantásticas sobre monstruos marinos y mares infinitos para disuadir a la competencia. ¡Unas verdaderas «fake news» de la antigüedad! Está claro que las estrategias de marketing agresivo no son un invento moderno…
Y si de inventos hablamos, no podemos olvidar su mayor contribución a la humanidad: el alfabeto. Con solo 22 símbolos para representar los sonidos del habla, revolucionaron la comunicación escrita. Adiós a los miles de jeroglíficos egipcios o los complejos caracteres chinos. ¡Los fenicios democratizaron la escritura! Bueno, quizás «democratizar» sea mucho decir. Su objetivo era más bien práctico: facilitar el comercio y la administración. Pero el resultado fue un sistema de escritura sencillo, flexible y adaptable a diferentes idiomas, que sentó las bases de los alfabetos que utilizamos hoy en día.
En cuanto al dinero, aunque no fueron los inventores de las monedas –ese honor corresponde a los lidios–, sí que contribuyeron al desarrollo del capitalismo con un invento revolucionario: las cartas de crédito. ¡Pagar a plazos y con intereses!
No es de extrañar que el término «fenicio» haya adquirido una connotación negativa a lo largo de la historia. Al fin y al cabo, eran los «malvados capitalistas» de la antigüedad. Pero como suele decirse, «quien tiene tienda, que la atienda». Y los fenicios atendieron la suya con gran éxito, dejando un legado imborrable en nuestra cultura y en nuestra economía.
04.3 Los fenicios y la Península Ibérica
Estos ingeniosos y emprendedores fenicios fueron los primeros en desembarcar en la Península, y su influencia civilizadora no se hizo esperar. Ahora bien, hablemos claro: más que una colonización al uso, lo suyo se parecía más al «top manta» de nuestros días. Establecieron asentamientos comerciales estratégicamente situados para facilitar la navegación de cabotaje. Navegaban de día, guiándose por la costa, y por la noche descansaban en un puerto seguro. De ahí que la distancia entre los asentamientos fuera, más o menos, la que podían recorrer en una jornada. Y ojo, que no se instalaban en cualquier sitio. Buscaban pequeños promontorios costeros, cerca de las desembocaduras de los ríos, para controlar el territorio y facilitar el comercio.

En la Península, estos asentamientos comenzaron en el siglo X a.C. ¡Y hablamos de cientos! El primero, y el más importante, fue Gadir (Cádiz), fundado en el 1104 a.C. 2¡Ojo al dato que nos dan los historiadores! ¿De verdad podemos ser tan precisos con las fechas de hace 3000 años?
Ya en el siglo VII a.C., los fenicios se establecieron en las Islas Baleares. Un lugar estratégico en las rutas comerciales que conectaban con Gadir, con buenas corrientes y un fondeadero seguro. El triángulo Gadir-Baleares-Tiro se convirtió en un auténtico «hub» comercial de la época.
Pero, ¿qué buscaban los fenicios en la Península? Pues lo que busca todo el mundo: negocios. En el Creciente Fértil, la cuna de las grandes civilizaciones de la antigüedad –Sumeria, Babilonia, Egipto…–, las tierras eran fértiles pero escasas en minerales. Y ahí entraron los fenicios, con sus bosques de cedros y su olfato para los negocios. Se convirtieron en los proveedores de materias primas de las grandes potencias, recorriendo el Mediterráneo en busca de metales. Y la Península Ibérica, con su abundancia de plata, era una mina de oro (literalmente).
El profeta Ezequiel, en un arrebato poético, nos describe la importancia de Tiro, la capital fenicia, y su relación comercial con Tarsis (la región del Guadalquivir): «Plata, hierro, estaño y plomo daba por tus mercancías… Con tu opulento comercio enriquecías a los reyes de la tierra»3 Reyes 5:1-18 . ¡Casi nada!
En Aznalcóllar y Río Tinto, los restos de escoria nos hablan de una explotación minera intensiva y prolongada. Diodoro Sículo nos cuenta que los fenicios adquirían la plata a los nativos a cambio de baratijas. Incluso se dice que fabricaban sus anclas de plata para aprovechar al máximo la capacidad de carga de sus barcos. ¡Menudos negocios hacían!
Pero no todo fue expolio. Los fenicios también nos trajeron cosas buenas: gallinas, olivos, vides, el torno de alfarería… ¡Hasta el alfabeto! Gracias a ellos, hoy podemos disfrutar de un buen vino español, de un delicioso aceite de oliva y de la posibilidad de leer este libro. Así que, ya saben, la próxima vez que brinden con una copa de Rioja, acuérdense de los fenicios. ¡Se lo debemos todo!
Notas
- 1(Reyes 5:1-18)
- 2¡Ojo al dato que nos dan los historiadores! ¿De verdad podemos ser tan precisos con las fechas de hace 3000 años?
- 3Reyes 5:1-18 . ¡Casi nada!

