05. También nos visitan los griegos

Ideas Principales

  • Llegaron dos siglos después que los fenicios.

  • Su influencia fue muy inferior a la fenicia en la Península Ibérica.

  • Su principal asentamiento fue Ampurias. Su expansión costera hacía el sur estaba limitada por la previa presencia fenicia.

Tabla de contenidos

05.1 Antecedentes: Un poco tarde para la fiesta

Sí, amigos, los griegos también se dejaron caer por la Península Ibérica. Parece que el atractivo turístico de nuestras costas viene de lejos. Pero ojo, que llegaron un poco tarde a la fiesta. Sus primeras visitas datan del siglo VI a.C., casi cuatro siglos después de que los fenicios se instalaran por aquí. ¡Para entonces, la paella ya estaba inventada! (Bueno, quizás no exactamente la paella, pero seguro que algo igual de rico).

Ampurias

El desembarco griego se inició tras la fundación de Massalia (la actual Marsella) en el sur de Francia. Desde allí, se establecieron en Emporion (Ampurias, en la costa de Gerona), alrededor del 575 a.C. Y desde ese punto, fueron creando nuevas colonias hacia el sur, como Denia y Alicante.

Ahora bien, si hacemos caso a los historiadores griegos (esos que se inventaban historias más rápido que un guionista de Hollywood), también llegaron a Tartessos y comerciaron con el mítico rey Argantonio. Según cuentan, un tal Kolaios de Samos, tras una tormenta que lo desvió de su ruta, llegó a Tartessos y se forró a base de comerciar con los nativos. Pero claro, conociendo la afición griega por la fantasía y el drama, mejor coger esta historia con pinzas.

A diferencia de los fenicios, que se limitaban a establecer puestos comerciales, los griegos construyeron auténticas ciudades (polis) desde el principio. ¿Sería porque les gustaba más la vida urbana, o porque querían marcar territorio? Quién sabe…

05.2 Influencia: Mucho ruido y pocas nueces

Seamos sinceros, la presencia griega en la Península fue bastante limitada en comparación con la fenicia. Como dice el refrán, «el que pega primero, pega dos veces». Y los fenicios, que llegaron antes, se aseguraron el control del cotarro.

Es curioso que los historiadores griegos mencionen colonias en el sur de la Península de las que no se ha encontrado ni rastro. ¿Exageraciones? ¿Invenciones? ¿O quizás una estrategia para justificar sus intereses en la zona? ¡Yo me apunto a la teoría de la conspiración!

Al final, los griegos, preocupados por la competencia comercial y política de los cartagineses (los herederos de los fenicios), acabaron pidiendo ayuda a los romanos. ¡Menuda jugada!

Da la sensación de que los libros de texto exageran la importancia del contacto entre griegos e íberos. Claro, los griegos tienen mejor imagen histórica. Son los de la cultura, el arte, la filosofía… ¡No como esos fenicios materialistas y comerciantes! Me recuerdan a cierta izquierda cultural que desprecia el mundo empresarial y se llena la boca con palabras bonitas mientras vive de las subvenciones.

Y para rematar, los pocos asentamientos griegos relevantes están en Cataluña. Ya sabemos, algunos catalanes tienen ese complejo de superioridad… Les debe dar más prestigio descender de los griegos que de los fenicios. ¡Cosas de la identidad nacional!»