- Preparar la harina: La pasta al huevo tradicional utiliza un 80% de harina de trigo tipo 00 y un 20% de sémola de trigo duro. Si no encuentras estos ingredientes, puedes usar harina de todo uso al 100%. Ajusta la textura al amasar si es necesario.
- Dar color: Se puede dar color a la pasta, bien con colores alimentarios o con otros productos como, por ejemplo, tinta de calamar.
- Proporciones: La proporción básica es de 100 gramos de harina por cada huevo. Si utilizas la mezcla de harinas (80% harina y 20% sémola), asegúrate de medir correctamente.
- Mezclar los ingredientes: Bate ligeramente los huevos con una pizca de sal. Tamiza la harina y añádela gradualmente a los huevos, mezclando bien hasta que comience a formarse una masa.
- Amasar: Amasa durante 5-10 minutos hasta obtener una masa lisa y elástica. Si la masa está pegajosa, añade un poco más de harina; si está seca, humedece ligeramente tus manos.
- Dejar reposar: Envuelve la masa en film transparente o cúbrela con un paño húmedo y déjala reposar durante 30 minutos a temperatura ambiente.
- Estirar la masa: Si no tienes máquina de pasta, usa un rodillo para estirar la masa sobre una superficie enharinada. Corta la masa en la forma deseada (tagliatelle, fettuccine, etc.) con un cuchillo. Si tienes máquina, divide la masa en porciones y pásala por los rodillos, ajustando el grosor, y luego córtala en la forma que prefieras.
- Cocer la pasta: Hierve una olla grande con abundante agua con sal. No es necesario añadir aceite al agua. Cocina la pasta fresca entre 5 y 7 minutos, dependiendo del grosor y de cómo prefieras la textura. Asegúrate de probar la pasta hacia el final de la cocción para que esté a tu gusto.
- Servir la pasta: Escurre la pasta y reserva un poco del agua de cocción. Coloca la pasta directamente en una fuente con un poco de mantequilla o aceite de oliva y añade algunas cucharadas del agua de cocción para que no se seque. Luego, añade la salsa de tu elección mientras la pasta está caliente.
Notas adicionales:
- Si deseas guardar la pasta fresca para utilizarla más adelante, déjala secar sobre una superficie plana y enharinada durante unos 30 minutos antes de cocinarla o guardarla en el congelador. Si decides congelarla, asegúrate de colocarla en porciones separadas para que no se pegue al descongelarla.
- La pasta fresca hecha en casa no tiene comparación con la pasta comercial. La textura y el sabor son más delicados y personalizados, lo que hace que cualquier plato de pasta sea más especial. Además, la versatilidad de la masa casera permite crear diferentes formas y tipos de pasta, como raviolis, lasañas o fideos gruesos.
- Las calorías indicadas son 100 gr. de pasta fresca es ya cocida. La pasta fresca antes de cocer tiene unos 280 Kcal. por cada 100 gr. ya que al cocer más que duplica su peso por la absorción de agua.




