- Preparar la pasta: Prepara la masa de pasta fresca para hacer espaguetis o tagliatelle. Cuece la pasta en abundante agua con sal, ajustando el tiempo de cocción según tu preferencia. Si prefieres la pasta más hecha que al dente, déjala unos minutos adicionales.
- Calentar la fuente: Coloca una fuente de vidrio resistente al calor en el horno para que se caliente mientras cocinas la pasta. Esto ayudará a mantener la pasta caliente al mezclarla con los demás ingredientes.
- Saltear el guanciale o panceta: Corta el guanciale, panceta o bacon en tiras. En una sartén caliente, saltea las tiras sin añadir aceite (la panceta o bacon soltarán suficiente grasa). Una vez doradas y crujientes, colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.
- Preparar la salsa de huevo y queso: Utiliza solo las yemas de los huevos. Añade una pizca de sal y bate las yemas. Luego incorpora el queso pecorino o parmesano rallado y mezcla bien hasta obtener una salsa homogénea. Ajusta la cantidad de queso según tu preferencia.
- Preparar la fuente para la pasta: Saca la fuente caliente del horno y añade una nuez de mantequilla. Deja que se derrita y distribúyela por toda la superficie de la fuente para evitar que la pasta se pegue.
- Incorporar la pasta: Con una espumadera, retira la pasta del agua de cocción (asegúrate de que esté bien caliente) y colócala en la fuente. Es recomendable que la pasta tenga un poco del agua de cocción para ayudar a emulsionar la salsa.
- Mezclar los ingredientes: Distribuye el guanciale o panceta crujiente sobre la pasta. Vierte la mezcla de yemas de huevo y queso sobre la pasta y remueve con cuidado para que todos los ingredientes se integren bien. Es importante hacerlo rápidamente mientras la pasta está caliente, pero sin volver a calentarla, para evitar que el huevo se cuaje.
- Finalizar y servir: Añade pimienta negra recién molida al gusto. Al servir, ofrece más queso rallado para que cada comensal pueda añadir según su preferencia.