- Tostar los piñones: En una sartén sin grasa, tuesta los piñones a fuego medio, removiendo constantemente para evitar que se quemen. Reserva.
- Preparar el ajo: Pela los ajos y retira el germen central para suavizar su sabor.
- Machacar el ajo: Coloca los ajos en un mortero con una pizca de sal y machácalos hasta formar una pasta.
- Incorporar la albahaca: Añade las hojas de albahaca fresca al mortero y continúa machacando hasta obtener una mezcla homogénea y aromática.
- Añadir los piñones: Incorpora los piñones tostados al mortero y machaca hasta que se integren bien en la mezcla.
- Incorporar el queso: Ralla el queso parmesano y añádelo a la mezcla. Remueve y machaca hasta que los sabores se combinen completamente.
- Añadir el aceite: Vierte el aceite de oliva virgen extra poco a poco mientras remueves constantemente hasta conseguir la textura deseada.
- Ajustar el sabor: Prueba la salsa y ajusta con sal y pimienta al gusto.
- Usos del pesto: Esta salsa de origen italiano es ideal para acompañar pastas, pero también funciona perfectamente como acompañamiento para crudités o como aderezo en platos de carne o pescado.