Toda Aznárez

Nacida en el seno de la nobleza pamplonesa, Toda era hija de Aznar Sánchez y nieta del rey Fortún Garcés. Su linaje la vinculaba a las más influyentes familias de la región, lo que le proporcionó una posición privilegiada en la corte. ¡De casta le viene al galgo! Casó con Sancho Garcés I, rey de Pamplona, y juntos gobernaron el reino con mano firme, consolidando su poder y expandiendo sus fronteras. 

Toda no se limitó a ser la consorte del rey, sino que participó activamente en la política y la toma de decisiones. Era una mujer inteligente, ambiciosa y con una gran capacidad de liderazgo, lo que la convirtió en una figura respetada y temida. ¡Mujer tenaz! Tras la muerte de su esposo, Toda asumió la regencia del reino en nombre de su hijo García Sánchez I, ya que este era aún menor de edad. Durante este periodo, demostró su habilidad para gobernar y mantener la estabilidad en un contexto de constantes conflictos y amenazas. ¡Vamos, lo que viene a ser una «madre coraje»!

Uno de los episodios más destacados de su vida fue su enfrentamiento con Abderramán III. En el año 934, el califa cordobés lanzó una campaña militar contra el reino de Pamplona, arrasando a su paso ciudades y campos. Toda, viéndose superada por la fuerza del enemigo, no dudó en recurrir a la diplomacia y a sus contactos familiares para evitar la destrucción de su reino. ¡La diplomacia antes que la guerra! Según algunas crónicas, Toda envió una carta a Abderramán III, en la que le recordaba sus lazos de parentesco y le pedía clemencia. El califa, impresionado por la audacia de la reina y quizás por su propio interés político, aceptó la propuesta y retiró sus tropas. ¡Y así Toda salvó el pellejo!

Este episodio muestra la inteligencia y la determinación de Toda, que no dudó en utilizar todas las armas a su alcance para defender su reino y a su pueblo. Su figura se convirtió en un símbolo de resistencia frente al poderío musulmán y en un ejemplo de mujer fuerte y luchadora.

Pero Toda no solo fue una reina guerrera, sino también una madre y abuela preocupada por el futuro de su linaje. Ejerció de celestina con sus hijas Urraca, Sancha y Onneca, concertando matrimonios con tres reyes de León e incluso con el Conde de Castilla, Fernán González, que afianzaron el poder de la familia. ¡Lo que viene a ser una «casamentera» de manual»! Además, lideró la operación para que su nieto Sancho I, rey de León, recuperase el trono que había perdido por su obesidad. Toda se llevó al joven monarca bajo el cuidado de un médico judio de la corte de su sobrino Abderramán III, que con medidas draconianas logró reducir su peso y, después, en alianza con los musulmanes le llevó a León para recuperar la corona. ¡Una abuela muy «apañá»!

Toda Aznárez falleció en el año 970, con 82 años, todo un record para la época, dejando un legado de valentía y astucia. Su vida nos recuerda que las mujeres también pueden ser líderes y guerreras, y que la historia no es solo cosa de hombres.