- Rehogar la cebolla: Pica la cebolla finamente y rehógala en una sartén con aceite de oliva virgen extra y una pizca de sal. Cocina a fuego medio hasta que esté pochada y transparente.
- Añadir el vino blanco: Incorpora un par de cucharadas de vino blanco a la sartén y deja que el alcohol se evapore durante un par de minutos, removiendo ocasionalmente.
- Incorporar los pimientos de piquillo: Agrega los pimientos de piquillo, ya escurridos, a la sartén. Rehoga durante unos minutos para integrarlos con la cebolla. Este paso es rápido, ya que los pimientos de piquillo en conserva están previamente asados.
- Añadir la nata: Retira la sartén del fuego y vierte la nata líquida. Mezcla bien para integrar todos los ingredientes.
- Triturar y ajustar: Tritura la mezcla con una batidora hasta obtener una textura homogénea. Ajusta el punto de sal y pimienta al gusto.
- Regular la consistencia: Si deseas una salsa más espesa, añade un poco más de nata; si prefieres aligerarla, incorpora un poco de leche.
- Usos de la salsa: Esta salsa es perfecta para acompañar pimientos de piquillo rellenos, pero también se utiliza con otros platos como huevos rellenos, boquerones fritos, o pescados a la plancha.


