- Optar por pulpo ya cocido: Para evitar complicaciones, lo mejor es comprar el pulpo ya cocido, ya que su preparación requiere experiencia para conseguir la textura adecuada y, tradicionalmente, se utiliza una cacerola de cobre para ello.
- Templar el pulpo: Es fundamental que el pulpo esté templado antes de servir. Un pulpo frío de nevera resulta menos agradable al paladar. Para templarlo, colócalo en una bolsa de plástico alimentaria y ponlo al baño maría en un cazo con un poco de agua a fuego muy bajo.
- Cocer las patatas: Cuece un par de patatas enteras con su piel en agua durante unos 30-35 minutos, hasta que estén blandas. Pela las patatas cuando estén templadas y córtalas en rodajas de aproximadamente un centímetro de grosor.
- Montar el plato: En un plato, preferiblemente caliente para mantener la temperatura, coloca las rodajas de patata como base y, encima, las rodajas de pulpo cortadas a tamaño uniforme. Si las patatas o el pulpo están fríos, puedes calentarlos brevemente en el microondas a baja potencia, durante un par de minutos.
- Aliñar el plato: Riega generosamente con un buen aceite de oliva virgen extra. Espolvorea dos cucharaditas de pimentón de la Vera, mezclando mitad dulce y mitad picante, y añade sal en escamas al gusto.