- Selección de las gambas: Es importante que las gambas sean de tamaño terciado o grande. Las gambas pequeñas o arroceras no son adecuadas para esta preparación, ya que se utilizan más para dar sabor a caldos o arroces. Las gambas pueden ser perfectamente congeladas, pero deben estar crudas para un resultado óptimo.
- Uso de la plancha o sartén: Puedes utilizar una plancha específica, una sartén amplia, o incluso una paellera. Lo importante es que el utensilio sea lo suficientemente grande para permitir que las gambas se cocinen uniformemente.
- Aceitado de la plancha: Añade un chorrito de aceite de oliva virgen extra a la plancha y distribúyelo bien con un papel de cocina para retirar el exceso. La idea es hacer gambas a la plancha y no freírlas, por lo que es fundamental utilizar poco aceite.
- Calentar la plancha: Calienta la plancha a fuego máximo. Antes de que el aceite comience a quemarse, añade un par de puñados generosos de sal gorda repartidos uniformemente por la superficie.
- Cocinar las gambas: Coloca las gambas directamente sobre la sal gorda. No deben estar más de 2 minutos por cada lado. Comienza a darles la vuelta casi inmediatamente después de haberlas colocado, ya que el tiempo de cocción es rápido y debe ser homogéneo.
- Servir inmediatamente: Las gambas a la plancha se deben comer recién sacadas de la plancha, ya que es cuando tienen su mejor textura y sabor. La combinación de sal gorda y el ligero toque de aceite resalta el sabor natural de las gambas sin necesidad de más aderezos.
Consejos adicionales:
- No utilices demasiada sal gorda: El exceso de sal puede hacer que las gambas resulten demasiado saladas. Solo necesita una capa fina para darles el punto adecuado.
- Asegúrate de que las gambas estén bien descongeladas (si usas congeladas) y secas antes de ponerlas en la plancha, ya que el agua adicional podría afectar la cocción.