- Limpiar la escarola: Lava y selecciona las hojas de escarola, eliminando las que no estén en buen estado. Para reducir el amargor, colócala en un recipiente grande con abundante agua fría y déjala reposar durante aproximadamente 2 horas.
- Freír los tostones: Corta pan en pequeños cuadraditos y fríelos en una sartén con aceite de oliva hasta que estén dorados y crujientes. Una vez listos, retíralos y colócalos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Resérvalos para más tarde.
- Preparar los ajos: Pica finamente los dientes de ajo y resérvalos para la vinagreta.
- Preparar la vinagreta: En un bol, mezcla aceite de oliva virgen extra, vinagre de vino y sal al gusto. Remueve bien para emulsionar la mezcla y luego añade los ajos picados. Si deseas un toque más dulce, puedes añadir una cucharadita de miel, que equilibrará el amargor de la escarola.
- Secar y trocear la escarola: Justo antes de servir, escurre bien la escarola y sécala cuidadosamente. Trocea las hojas en trozos grandes con las manos. Es importante no usar cuchillo para no aplastar las hojas y conservar su textura.
- Montar la ensalada: Coloca la escarola en una ensaladera. Aliña con la vinagreta justo antes de servir, asegurándote de que todas las hojas estén bien impregnadas, pero sin remover en exceso para que mantengan su frescura.
- Añadir los tostones: Esparce los tostones de pan crujientes por encima de la ensalada sin mezclarlos, para que mantengan su textura y no se ablanden.
- Opcionales: Si lo deseas, puedes añadir algunos granos de granada y nueces troceadas para darle un toque especial. Estos ingredientes añaden contraste en sabor y textura.
- Servir la ensalada: Esta ensalada es ideal como acompañamiento de platos contundentes como cocido madrileño, asado o cochinillo, ya que la escarola es conocida por favorecer la digestión. Si no se añaden la miel ni los frutos secos, resulta más adecuada para equilibrar platos más pesados.