Fondo de pollo

Fondo de pollo

Ingredientes:

2 L.
– 1 kg de carcasas y restos de pollo
– 2 litros de agua
– 1 cebolla, cortada en cuartos
– 2 zanahorias, cortadas en trozos grandes
– 2 ramas de apio, cortadas en trozos
– 2 dientes de ajo, aplastados (sin pelar)
– 1 hoja de laurel
– Unas ramas de tomillo (opcional)

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Tener siempre a mano un buen fondo de pollo es fundamental en la cocina, ya que se utiliza en una gran variedad de recetas y se puede conservar perfectamente en el congelador. Aunque hoy en día es fácil encontrar caldos preparados en tetra brik en los supermercados, el caldo casero no solo tiene un sabor superior, sino que también es más económico.

Paso a paso de la receta

Dificultad: Fácil
  1. Preparación inicial: Coloca las carcasas y los huesos en la olla a presión y cúbrelos con agua.
  2. Hervir y desespumar: Lleva a fuego medio-alto hasta que comience a hervir. Cuando se forme espuma en la superficie, retírala con una cuchara para obtener un fondo más limpio.
  3. Añadir los vegetales y hierbas: Incorpora la cebolla, las zanahorias, el apio, el ajo, la hoja de laurel y el tomillo (si lo estás utilizando). Como es un fondo básico, no añadas sal, ya que su cantidad puede variar según la receta en la que se use.
  4. Cocción a presión: Cierra la tapa de la olla a presión y aumenta el fuego hasta alcanzar la presión máxima. Una vez que la presión esté establecida, reduce el fuego a medio-bajo y cocina durante aproximadamente 25-30 minutos. Si estás utilizando huesos más grandes y duros, puedes prolongar la cocción hasta 40 minutos.
  5. Liberación de presión: Al finalizar el tiempo de cocción, apaga el fuego y deja que la presión se libere de forma natural. Si prefieres, utiliza el método de liberación rápida siguiendo las instrucciones de tu olla a presión.
  6. Colado: Abre la olla con cuidado y cuela el fondo a través de un colador fino o una estameña para separar los líquidos de los sólidos. Desecha los sólidos.
  7. Enfriado y almacenamiento: Deja enfriar el fondo. Si prefieres, refrigéralo y retira la capa de grasa una vez que esté fría. Puedes conservarlo en el refrigerador durante unos días o congelarlo en porciones para usar más adelante.