- Preparar las cigalas: Coloca cada cigala con las patas hacia arriba y, usando un cuchillo afilado, corta longitudinalmente desde la cabeza hasta la cola. El objetivo es cortar la cigala en dos partes, pero sin llegar a separarlas por completo.
- Preparar la plancha: Calienta una plancha a fuego alto y añade un poco de aceite de oliva virgen extra. Con un papel absorbente de cocina, distribuye el aceite por toda la superficie y elimina el exceso, dejando solo una fina capa para evitar que las cigalas se peguen.
- Cocinar las cigalas: Cuando la plancha esté bien caliente, coloca las cigalas con la parte del caparazón (la no cortada) hacia abajo. Cocina durante unos dos minutos. Luego, dales la vuelta y cocínalas por la parte abierta durante otros dos minutos.
- Comprobar la cocción: Las cigalas estarán listas cuando la carne se haya vuelto blanca y comience a desprenderse ligeramente del caparazón. Es importante no cocinarlas en exceso para evitar que se resequen.
- Añadir los condimentos: Una vez fuera de la plancha, espolvorea las cigalas con flor de sal para realzar su sabor. Si lo prefieres, también puedes añadir un poco de perejil fresco picado, según tu gusto.