- Preparar el agua de cocción: En una cacerola, añade abundante agua junto con el vinagre, la cebolla cortada en cascos, la hoja de laurel, los granos de pimienta y una cucharadita de sal. Lleva a ebullición.
- Cocinar los sesos: Cuando el agua esté hirviendo, añade los sesos de cordero. Cocina hasta que cambien de color, lo cual no llevará mucho tiempo, dependiendo del tamaño. Retira del agua y deja enfriar.
- Limpiar y trocear: Una vez fríos, retira las telillas y restos no comestibles de los sesos. Corta en dados de tamaño uniforme.
- Preparar la masa de rebozado: En un bol, bate un huevo con un chorrito de agua. Añade la harina mezclada con la levadura poco a poco, batiendo constantemente para evitar grumos. La masa debe tener una consistencia espesa. Deja reposar durante 30 minutos para que la levadura actúe.
- Incorporar los sesos: Añade los trozos de sesos a la masa de rebozado y mezcla cuidadosamente para evitar que se rompan.
- Freír los buñuelos: Calienta abundante aceite en una sartén. Con la ayuda de una cucharadita, toma porciones de sesos cubiertos de masa y fríelas en el aceite caliente. Voltea los buñuelos para que se doren uniformemente por ambos lados.
- Escurrir y sazonar: Retira los buñuelos con una espumadera y colócalos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Sazona ligeramente con sal mientras aún están calientes.
- Servir: Sirve los buñuelos inmediatamente para disfrutar de su textura crujiente y sabor fresco. El mejor acompañamiento son unas patatas pajas fritas.
- Nota: Otra forma usual de preparar los sesos de cordero es con un rebozado más ligero, sólo con harina y huevo, da como resultado un rebozado más fino y crujiente, típico de muchas preparaciones «a la romana» en la cocina española, como los calamares a la romana.