- Preparar el bacalao: Si el bacalao está al punto de sal y congelado, primero debes descongelarlo completamente, luego retirar la piel y desmigarlo finamente. Si estás utilizando bacalao salado, será necesario desalarlo durante 24 horas, cambiando el agua cada seis horas para eliminar el exceso de sal.
- Preparar la masa: En un recipiente, mezcla 100 gramos de harina con una cucharadita de levadura. A continuación, añade un huevo batido y mezcla bien. Incorpora la leche junto con dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra. Si el bacalao es fresco, añade una pizca de sal; si es bacalao desalado, no será necesario. Mezcla bien hasta obtener una crema lisa y homogénea.
- Añadir los ingredientes aromáticos: Pica finamente un poco de perejil fresco y un diente de ajo, e incorpóralos a la mezcla junto con dos cucharadas de pan rallado. Finalmente, añade el bacalao desmigado y mezcla todo el conjunto hasta que los ingredientes queden bien integrados.
- Freír los buñuelos: Calienta abundante aceite en una sartén a fuego medio-alto. El aceite debe estar bien caliente, pero no debe humear. Con la ayuda de dos cucharillas pequeñas, ve formando pequeñas porciones de masa y añádelas al aceite caliente. Fríe los buñuelos hasta que estén dorados por ambos lados.
- Escurrir el exceso de aceite: Una vez dorados, retira los buñuelos de la sartén y colócalos sobre un plato con papel de cocina absorbente para eliminar el exceso de aceite.
- Servir: Los buñuelos de bacalao se deben comer recién fritos. Puedes acompañarlos con un poco de salsa mayonesa o salsa de tomate servida aparte, para que cada comensal pueda mojar los buñuelos a su gusto.