- El mejor caldo para fideos: Sin lugar a dudas, el mejor caldo para preparar una sopa de fideos es el caldo que se obtiene del cocido madrileño. Como alternativa, puedes utilizar caldos envasados de buena calidad, que son mucho mejores que las pastillas de caldo concentrado. No obstante, la opción casera sigue siendo la mejor: un caldo de pollo elaborado con gallina y verduras siempre aportará más sabor. El caldo de pollo es uno de los fondos básicos y más utilizados en la cocina.
- Preparar el caldo para cocer los fideos: Vierte el caldo de pollo en una olla y añade un pequeño chorrito de agua, justo la cantidad que se evaporará durante la cocción de los fideos, ya que estos se cocinan en poco tiempo. De esta forma, evitarás que el caldo quede demasiado concentrado mientras hierve.
- Cocer los fideos: Cuando el caldo comience a hervir, añade los fideos junto con una cucharadita de aceite de oliva virgen extra en crudo. Sigue las indicaciones del fabricante para conocer el tiempo de cocción exacto. En España, se suele preferir la pasta más cocida, en lugar de «al dente» como es común en Italia.
- Adornar la sopa: Si lo deseas, puedes añadir media cucharadita de perejil fresco picado y una pizca de pimienta molida. Estos ingredientes son opcionales, pero añaden un toque de frescura y sabor.
- Acompañamientos tradicionales: La sopa de fideos en caldo de pollo, que en realidad es el primer plato del cocido madrileño, se sirve tradicionalmente acompañada de tiras de cebolla fresca y guindillas vascas o piparras. Entre cucharada y cucharada, los comensales pueden dar pequeños bocados a la cebolla o la guindilla y mezclar estos sabores con la sopa en la boca. Este contraste crea una combinación de sabores única y especial.