03. El reino de Tartessos

Ideas Principales

  • Aún, después de años y mucho esfuerzo, no se han encontrado vestigios arqueológicos de la capital de Tartessos.

  • La literatura épica y fantástica de la antigua Grecia contribuyo a idealizar las riquezas de la desembocadura del Guadalquivir.

  • Los descubrimientos arqueológicos sólo aportan evidencias de la riqueza de minerales nobles de la zona y la importante influencia del comercio con oriente.

Tabla de contenidos

03.1 Tartessos: ¿mito o realidad?

Las discusiones sobre si Tartessos existió o, en realidad, se trata de una mera leyenda o mito son continuas a lo largo de los años. La leyenda dice que existió un reino muy opulento y rico, anterior a los asentamientos fenicios en España (s. VIII al VI a. C.), cuyos ríos eran de plata y su rey, Argantonio, vivió más de 100 años. Este reino, casi un imperio para algunos historiadores de la antigüedad, desapareció de forma abrupta, sin dejar apenas rastros. Hay quien dice que la desaparición de Tartessos fue debida a algún tipo de desastre natural para explicar la falta de testimonios concluyentes de las múltiples excavaciones arqueológicas que han tenido lugar durante bastantes años.

Broche de cinturón tartésico

Según cuentan, los fenicios descubrieron Tartessos cuando se aventuraron más allá de las columnas de Hércules («Columnas Herculis», bajo el lema de «Non Terrae Plus Ultra» —no hay tierra más allá—, proviene de los romanos) que es como llamaban al estrecho de Gibraltar, y que constituían la frontera del mar conocido. Por cierto, las dos columnas junto con el lema «Non Plus Ultra». 1Más tarde, con el descubrimiento de América, el lema se cambió a «Plus Ultra» («Más allá»), para reflejar que sí había tierras más allá de los límites del mundo conocido hasta entonces. Este nuevo lema aparece en el escudo de España y fue adoptado por el rey Carlos I de España.

Es decir, habría que ubicar Tartessos en la costa de Huelva y, más concretamente, en la desembocadura del río Guadalquivir. En aquella época, y según nos dicen los científicos, el nivel del mar era más elevado que el actual (se entiende que por los cambios climáticos, tan de actualidad en el presente) y, por consiguiente, el perfil de las costas era relativamente diferente al actual. En tal caso, las actuales marismas de Doñana estarían bajo el nivel del mar y la desembocadura del Guadalquivir inundaría buena parte del actual valle.

El Guadalquivir era llamado por los romanos «Baetis». Dicen las malas lenguas que la transformación del nombre de Tartessos se produce por un error de pronunciación, al ser el grafismo de la «T» de los íberos del sur muy similar a la «B» del alfabeto griego y de «Tarsis» se pasó a «Bastis», luego «Baestis», más tarde «Bestis» y finalmente «Betis», afamado equipo de fútbol nacional sempiterno rival del Sevilla. Luego, durante la era musulmana, el nombre cambió con el tiempo hasta «al-wadi al-Kabir» (el río grande), de donde viene nuestro Guadalquivir.

Supuesta área de influencia

El origen de esta leyenda está en los historiadores de la antigua Grecia que, como sabemos, tenían una imaginación bien calenturienta.

«Y como el río tiene dos desembocaduras, se dice que la ciudad de Tartessos, homónima del río, estuvo edificada antiguamente en la tierra colocada entre ambas, siendo llamada esta región Tartessos, habitada ahora por los Túrdulos» Estrabón

«Tartessos, ciudad de Iberia, cerca del lago Aorno» Aristófanes

«…fuentes inmensas del río Tartessos, de raíces argénteas» Estesícoro de Himera.

Estos escritos darán lugar a una frenética búsqueda de restos arqueológicos. Algo se ha encontrado pero desde luego no se corresponde con la magnificencia de la idea del reino de Tartessos, ya que se habla de gran civilización prerromana. Uno podría pensar, maliciosamente, que la obcecación por la búsqueda de esta civilización tiene mucho que ver con el nacionalismo regional, al que son tan dados los españoles, y poder encontrar una civilización autóctona y avanzada en la Península Ibérica. Sintomático es que nuestra RTVE tenga un capítulo en su serie “Memoria de España” de más de 50 minutos de duración que trata, en exclusiva, sobre Tartessos y sus relaciones con fenicios y griegos.

03.2 Mito

Seamos realistas, la historia de Tartessos suena más a un capítulo de «Cuarto Milenio» que a un hecho histórico sólido. ¿Un reino fabulosamente rico en el sur de España? ¿Con reyes que nadaban en oro y plata? ¡Venga ya! Más bien parece que nos encontramos ante el primer «influencer» de la historia, algún navegante con ganas de fama que, al volver de sus viajes por el Guadalquivir, se dedicó a exagerar sus aventuras. Y claro, sin Twitter ni periódicos para contrastar la información, la bola se fue haciendo más y más grande.

No digo que no existiera algo en la zona. Es probable que hubiera algún cacique local con ínfulas de grandeza, controlando unas cuantas minas y con un buen «merchandising» de objetos exóticos. Pero de ahí a un reino a lo «Juego de Tronos», hay un trecho.

Y ojo, que no faltan los que siguen buscando a Tartessos como si fuera el Santo Grial. Se gastan millones en excavaciones, buscando a saber qué. ¡Si hasta hay quien lo relaciona con la Atlántida! En fin, cada uno con sus hobbies…

Lo más gracioso es que, ante la falta de pruebas, se han inventado finales apoteósicos para justificar la «desaparición» de Tartessos. Unos dicen que los cartagineses lo arrasaron, como si no tuvieran otra cosa que hacer. Eso si, no hay ninguna referencia o testimonio de dicha guerra y destrucción y, en todo caso, ¿para qué y por qué Cartago iba a destruir Tartessos? Pero como Cartago acabo más que derrotado, cargo con el mochuelo.

Otros, más originales, hablan de cataclismos y desastres naturales. ¿Un tsunami que se tragó Tartessos pero dejó Cádiz intacta?

Lo siento por los románticos empedernidos, pero lo más probable es que, sencillamente, se agotasen los yacimientos de mineral a ras de suelo y punto (que escavar complicadas galerías y túneles no estaba al alcance de las técnicas de la época). Eso, junto con el cambio de las rutas comerciales, como consecuencia de la caída de Tiro por parte de las tropas babilonias de Nabucodonosor II en 574 a.C, llevó a la desaparición de aquel supuesto reino de Jauja.

Notas

  • 1
    Más tarde, con el descubrimiento de América, el lema se cambió a «Plus Ultra» («Más allá»), para reflejar que sí había tierras más allá de los límites del mundo conocido hasta entonces. Este nuevo lema aparece en el escudo de España y fue adoptado por el rey Carlos I de España.