- Preparar el solomillo: Corta el solomillo de cerdo ibérico en medallones de 2 a 3 cm de grosor. Sazona con sal y pimienta verde molida.
- Sellar los medallones: En una sartén amplia con un chorrito de aceite de oliva virgen extra, dora los medallones a fuego fuerte durante aproximadamente 1-1.5 minutos por cada lado. Procura que queden dorados por fuera pero jugosos por dentro. Retira y reserva.
- Preparar la base de la salsa: En la misma sartén, añade la cebolla picada finamente y una cucharada de granos de pimienta verde. Sofríe a fuego medio hasta que la cebolla esté transparente y comience a caramelizarse ligeramente.
- Desglasar con brandy: Vierte el brandy o coñac en la sartén y remueve bien para desglasar el fondo, aprovechando los jugos del solomillo. Cocina durante 2 minutos para que el alcohol se evapore, intensificando los sabores.
- Incorporar la nata: Añade los 200 ml de nata para cocinar junto con una cucharadita de concentrado de caldo de carne. Cocina la salsa a fuego medio-bajo durante 5 minutos, removiendo ocasionalmente, hasta que espese ligeramente.
- Ajustar la salsa: Prueba el punto de sal y, si es necesario, ajusta al gusto. Si la salsa resulta demasiado espesa, aligérala con un chorrito de leche. Si es muy líquida, deja reducirla en el fuego hasta alcanzar la consistencia deseada.
- Terminar el plato:
- Opción 1 (más vistosa): Coloca los medallones de solomillo en una sartén para calentarlos y sirve con la salsa vertida encima al emplatar.
- Opción 2 (más práctica): Introduce los medallones directamente en la sartén con la salsa y cocina a fuego lento durante 2-3 minutos para que se impregnen bien de los sabores.
- Servir: Acompaña con una guarnición de patatas, verduras salteadas o un puré suave.