- Calentar el aceite y queso: En una sartén a fuego muy lento, añade dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra y el queso roquefort desmenuzado. Cocina suavemente hasta que el queso se derrita por completo.
- Incorporar la nata: Vierte ¾ de taza de nata líquida para cocinar en la sartén. Añade una pizca de nuez moscada con la punta de un cuchillo para darle un toque aromático.
- Cocinar y ajustar: Cocina la mezcla a fuego lento, removiendo ocasionalmente, hasta que alcance la densidad deseada.
- Ajustar la textura: Si prefieres una salsa más líquida, puedes añadir un poco de leche y cocinar menos tiempo. Para una textura más espesa, añade dos cucharaditas de postre de harina al aceite y cocínala antes de incorporar el queso, obteniendo una consistencia tipo paté.
- Usos recomendados: Esta salsa es perfecta para acompañar una variedad de crudités, como apio o zanahorias, o para rellenar el tronco de las hojas de endivias. También es ideal para pastas, aunque se recomienda moderar la cantidad debido a la intensidad del queso.