- Salpimentar los trozos de conejo: Asegúrate de que los trozos de conejo estén bien salpimentados por todos lados.
- Dorar el conejo: Calienta aceite de oliva en una sartén grande y dora los trozos de conejo uniformemente hasta que estén bien dorados. Luego, retira el conejo de la sartén y resérvalo.
- Dorar los primeros ajos: En el mismo aceite, añade 6 dientes de ajo sin pelar y fríelos hasta que estén dorados. Reserva estos ajos junto con el conejo.
- Preparar los ajos para la salsa: Pica finamente otros dos dientes de ajo y fríelos en el mismo aceite, cuidando que no se quemen.
- Deglazar con vino: Antes de que los ajos picados tomen demasiado color, añade un vaso de vino blanco, preferiblemente de Jerez.
- Agregar limón y tomillo: Incorpora el zumo de medio limón y una cucharadita de tomillo, mezclando bien para combinar los sabores.
- Añadir el conejo a la sartén: Devuelve el conejo y los ajos dorados a la sartén.
- Crear pasta de ajo: Extrae los ajos dorados que reservaste, saca el grano blando del interior de cada uno y máchalo con un tenedor para formar una pasta. Incorpórala de nuevo a la sartén para enriquecer y espesar la salsa.
- Agregar caldo: Añade suficiente caldo de pollo o verduras para casi cubrir el conejo.
- Cocinar a fuego lento: Deja cocinar a fuego lento hasta que la salsa espese y el conejo esté tierno. Si es necesario, añade un poco de agua durante la cocción para ajustar la consistencia de la salsa.
- Añadir perejil: Al final de la cocción, puedes añadir perejil fresco picado al gusto para dar frescura.
- Preparar la salsa alioli: Puedes hacer una alioli tradicional con ajo y aceite o una versión más sencilla mezclando ajo crudo machacado con mayonesa. Sirve la alioli en una salsera aparte.
- Servir: Sirve el conejo al ajillo con arroz blanco o patatas cuadradas fritas. Anima a los comensales a mojar pan en la combinación de la salsa del conejo y la alioli para una experiencia completa.


