- Comprar los caracoles: Lo más práctico es comprar los caracoles ya limpios y cocidos, que se venden envasados al vacío. Esto ahorra tiempo y esfuerzo, ya que la limpieza de los caracoles puede ser laboriosa.
- Preparar el sofrito: En una sartén, añade un poco de aceite de oliva y sofríe el ajo picado, cuidando que no se dore demasiado. Luego, incorpora la cebolla bien picada y deja pochar el conjunto a fuego medio hasta que la cebolla esté tierna y translúcida.
- Añadir el tomate y el pimiento choricero: Cuando la cebolla esté bien pochada, añade el tomate triturado y el pimiento verde. Cocina a fuego lento hasta que el tomate comience a soltar su jugo. Luego, añade la pulpa de dos pimientos choriceros, que habrás tenido previamente en remojo y desprovistos de sus semillas. Si prefieres, puedes utilizar un par de cucharaditas de pulpa de pimiento choricero en conserva, que es una alternativa más práctica.
- Incorporar las especias y los caracoles: Añade una o dos pimientas de cayena, según tu tolerancia al picante (una si prefieres un toque suave y dos si te gusta más intenso). A continuación, incorpora los caracoles a la sartén y deja que se cocinen a fuego lento durante unos 10 minutos para que absorban los sabores del sofrito.
- Preparar el jamón y el chorizo: Mientras tanto, en una sartén aparte, sofríe el jamón y el chorizo picados con unas gotas de aceite de oliva. Cocina hasta que suelten algo de grasa y comiencen a desprender su aroma característico. Retira el exceso de grasa para evitar que la preparación quede demasiado pesada.
- Combinar todos los ingredientes: Añade el jamón y el chorizo a la sartén con los caracoles y el sofrito. Deja que todo el conjunto cueza a fuego lento durante unos 15 minutos para que los sabores se integren. Prueba un caracol para verificar la cocción y el punto de sazón. Ajusta la sal si es necesario.
- Servir en cazuela de barro: Una vez terminada la cocción, transfiere los caracoles a una cazuela de barro para servir. Ten en cuenta que las cazuelas de barro no se llevan bien con la vitrocerámica, por lo que es mejor evitar colocarlas directamente sobre este tipo de placas.
- Mejorar el sabor al día siguiente: Los caracoles estarán aún más sabrosos si los preparas con antelación. Puedes recalentarlos en la cazuela de barro a temperatura suave en el horno al día siguiente, lo que realzará aún más su sabor.