- Mezcla los ingredientes: En un bol, mezcla el agua, el aceite y la harina hasta obtener una masa homogénea y sin grumos.
- Añade el colorante: Agrega unas gotas de colorante alimentario a la mezcla y remueve bien hasta conseguir el tono deseado. Si quieres corales de distintos colores, divide la masa en varios recipientes y tiñe cada uno de un color diferente.
- Calienta la sartén: Pon una sartén antiadherente a fuego medio-alto. No es necesario engrasarla.
- Vierte la masa: Con ayuda de una cuchara o un biberón de cocina, vierte pequeñas cantidades de masa en la sartén caliente. La masa se extenderá formando círculos irregulares.
- Cocina los corales: Cocina las tuiles durante unos minutos hasta que los bordes se doren y la masa esté crujiente.
- Retira y da forma: Con cuidado, retira los corales de la sartén con una espátula y colócalos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Mientras aún estén calientes y flexibles, dales la forma deseada. Puedes usar un rodillo, un vaso, o simplemente tus manos para curvarlos y crear la apariencia de coral.
- Deja enfriar: Deja que los corales se enfríen por completo sobre una rejilla para que se endurezcan.