- Preparar los líquidos: En un cazo, calienta el agua, la leche, la mantequilla, la sal y el azúcar a fuego medio, removiendo ocasionalmente para que la mantequilla se derrita por completo.
- Tamizar la harina: Mientras se calientan los líquidos, tamiza la harina para evitar grumos y garantizar una masa suave.
- Añadir la harina: Cuando la mezcla de líquidos comience a hervir, retira el cazo del fuego e incorpora toda la harina de golpe. Remueve rápidamente con una cuchara de madera hasta obtener una masa homogénea que se despegue de las paredes del cazo.
- Enfriar y añadir los huevos: Deja templar la masa unos minutos. Incorpora los huevos uno a uno, asegurándote de no añadir el siguiente hasta que el anterior esté completamente integrado. Mezcla bien después de cada adición hasta obtener una masa lisa y brillante.
- Formar los profiteroles: Coloca la masa en una manga pastelera. En una bandeja forrada con papel de horno, haz pequeños montoncitos, dejando unos tres centímetros de separación entre ellos. Pinta la superficie de los profiteroles con huevo batido para que queden dorados.
- Hornear: Precalienta el horno a 200ºC y hornea los profiteroles hasta que estén dorados y bien inflados, aproximadamente 15-20 minutos (el tiempo puede variar según el horno). Retira del horno y deja templar.
- Abrir los profiteroles: Una vez templados, haz un corte en el centro de cada profiterol con unas tijeras de cocina para facilitar el relleno.
- Napar con chocolate: Cubre la parte superior de los profiteroles con chocolate fundido y, antes de que el chocolate se enfríe, decora con almendras laminadas.
- Rellenar: Rellena los profiteroles con nata montada utilizando una manga pastelera. Espolvorea ligeramente con azúcar glass para finalizar.