- Limpiar los mejillones: Lava los mejillones bajo un hilo de agua fría, retirando las barbillas y cualquier impureza adherida a las conchas.
- Cocinar los mejillones al vapor: En una olla grande, añade un buen chorro de vino blanco en el fondo, incorpora los mejillones y un par de hojas de laurel. Cocina a fuego alto durante 3-4 minutos, hasta que los mejillones se abran por completo.
- Retirar y reservar: Retira la olla del fuego y deja que los mejillones se enfríen ligeramente. Luego, saca los mejillones de la olla, retirando una de las conchas de cada uno, y colócalos en una fuente para el emplatado final. Reserva el líquido de cocción de los mejillones, colándolo para eliminar restos.
- Preparar el sofrito: Pica finamente la cebolla y el pimiento verde. En una sartén amplia con aceite de oliva virgen extra, sofríe la cebolla, el pimiento y el ajo picado a fuego medio. Pasados un par de minutos, añade una pizca de sal para ayudar a que la cebolla sude y las verduras se ablanden.
- Añadir la guindilla: Retira el rabillo y las semillas de la guindilla, trocéala e incorpórala a la sartén para que libere su picante en el sofrito. Cocina las verduras durante 6-7 minutos, removiendo ocasionalmente, hasta que estén bien pochadas y tiernas.
- Incorporar el tomate y el caldo de mejillones: Vierte el tomate frito (preferiblemente casero) en la sartén y mezcla bien con el sofrito. Añade medio vaso del líquido colado de los mejillones y remueve hasta integrar.
- Ajustar el picante: Añade una cucharadita de pimentón picante o, si prefieres, unas gotas de salsa tabasco al gusto. Cocina la salsa a fuego medio durante 5-6 minutos, permitiendo que espese y concentre sus sabores.
- Montar el plato: Coloca los mejillones en una fuente, cúbrelos con la salsa picante y espolvorea perejil fresco picado por encima para dar un toque de color y frescura.