- Preparar la cebolla: Corta la cebolla en juliana (tiras finas) y colócala en un recipiente con agua fría y unas cucharadas de vinagre durante unos 10 minutos. Esto ayudará a suavizar el picor de la cebolla. Luego escúrrela bien.
- Cortar el pepino: Trocea el pepino en medias rodajas finas, sin pelarlo, ya que la piel aporta textura y sabor a la ensalada.
- Picar el pimiento: Corta medio pimiento verde en finas tiras. Esto le dará un toque crujiente y fresco a la ensalada.
- Tomates Cherry: Parte los tomates Cherry por la mitad. Si usas tomates más grandes, córtalos en trozos del tamaño de un bocado.
- Montar la ensalada: En un bol grande, coloca el pepino, los tomates, el pimiento y la cebolla escurrida. Añade un puñado de aceitunas. Si no encuentras las aceitunas kalamata, puedes utilizar otro tipo de aceitunas negras, pero las kalamata son las más tradicionales.
- Añadir los condimentos: Agrega sal y pimienta al gusto, una cucharada de orégano seco, 2 cucharadas de vinagre de vino y unas 6 cucharadas de buen aceite de oliva virgen extra. Mezcla bien para que los ingredientes se impregnen con el aliño.
- Incorporar el queso feta: Añade unos 100 gramos de queso feta. Es preferible desmenuzarlo con las manos en lugar de cortarlo con un cuchillo, ya que las migas del queso se distribuyen mejor y aportan más sabor a toda la ensalada.
- Mezclar y servir: Remueve suavemente la ensalada para que todos los ingredientes queden bien impregnados con los aliños y el queso feta.
Opcional:
Si te gusta, puedes añadir un toque extra de orégano o algunas hierbas frescas como perejil o albahaca para darle un giro personal a la ensalada.