- Preparar el adobo: En un mortero, coloca los ajos pelados y troceados, una cucharadita de orégano, perejil y tomillo, junto con media cucharadita de sal. Machaca todos los ingredientes hasta obtener una pasta. Añade al mortero 3 o 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, un chorrito de salsa de soja, una cucharadita de salsa Perrins y una cucharadita de vinagre. Mezcla bien hasta que todo esté completamente integrado.
- Marinar las chuletitas: Coloca las chuletitas de cordero lechal en una bolsa de plástico para congelar alimentos (son las más recomendables porque permiten masajear el contenido sin derrames). Vierte el adobo del mortero en la bolsa, anúdala bien y masajea para que las chuletitas se impregnen uniformemente con el adobo.
- Tiempo de maceración: Deja las chuletitas marinando durante al menos tres horas en el frigorífico. Para un sabor más intenso y mejor impregnación, lo ideal es prepararlas la noche anterior.
- Cocinar las chuletitas (opción horno): Precalienta el horno a 200ºC. Coloca las chuletitas en una fuente para horno o sobre una bandeja con papel de horno, asegurándote de que no estén amontonadas. Deben estar extendidas para que se doren uniformemente. Cocina hasta que adquieran un bonito color tostado, luego dales la vuelta para que se doren por el otro lado. Si lo deseas, puedes pincelarlas con parte del líquido de marinado que queda en la bolsa para potenciar su sabor.
- Cocinar las chuletitas (opción plancha): Si prefieres utilizar una plancha, caliéntala bien antes de añadir las chuletitas, sin necesidad de aceite, ya que el marinado tiene suficiente. Coloca una tanda de chuletitas en la plancha bien caliente. Cocina durante 2 o 3 minutos por cada lado, o hasta que adquieran un color dorado. Una vez listas, retíralas a un plato y repite el proceso con la siguiente tanda.
- Servir inmediatamente: Las chuletitas deben servirse recién hechas para disfrutar de su mejor sabor y textura.