- Mezcla de la carne: En un recipiente, mezcla la carne picada con la yema de huevo, el ajo triturado, el perejil, la sal y la pimienta. Asegúrate de que todos los ingredientes queden bien integrados y la mezcla sea homogénea.
- Opcional: añadir leche: Algunas personas agregan miga de pan duro remojada en leche para darle más suavidad a la mezcla. Personalmente, prefiero añadir solo un poco de leche, sin el pan, para mantener la textura.
- Formar las albóndigas: Moja tus manos para evitar que la carne se adhiera a ellas. Con una cuchara, toma porciones de carne y forma bolitas. El tamaño dependerá del gusto de los comensales; si se van a servir como aperitivo, es recomendable hacerlas pequeñas, del tamaño de un bocado.
- Freír las albóndigas: Pasa las albóndigas por harina y fríelas en una sartén con abundante aceite de oliva virgen extra. El aceite debe estar bien caliente, pero ten cuidado de no freírlas en exceso, ya que se cocinarán más tarde en la salsa y podrían quedar secas.
- Preparar la salsa: Elige tu salsa favorita: de tomate, española, o cualquier otra de tu preferencia. Tritúrala o pásala por un colador si deseas una textura más fina.
- Incorporar las albóndigas a la salsa: Añade las albóndigas a la salsa y deja hervir suavemente durante dos o tres minutos para que se impregnen bien de sabor.
- Presentación y acompañamiento: Sirve las albóndigas acompañadas de arroz blanco y/o patatas fritas en cubos. También puedes servirlas sobre tagliatelle con un poco más de salsa, en una versión que recuerda a la pasta boloñesa italiana.