Alfonso II (791-842)

Alfonso II, conocido como «el Casto», reinó en Asturias en dos periodos: brevemente en el año 783 y luego desde el 791 hasta su muerte en 842. Su reinado, uno de los más largos de la monarquía asturiana, marcó un punto de inflexión en la historia del reino, sentando las bases para su consolidación y expansión.

Nacido en Oviedo alrededor del año 760, Alfonso era hijo de Fruela I y Munia. Tras el asesinato de su padre, la inestabilidad política lo obligó a exiliarse en Álava, en la corte de su tío Alfonso I. A la muerte de Silo en 783, Alfonso reclamó el trono, pero fue derrocado por Mauregato, lo que le forzó a un nuevo exilio. Finalmente, en 791, tras la muerte de Bermudo I, Alfonso II ascendió al trono por segunda vez.

Su reinado se caracterizó por una serie de medidas que fortalecieron el reino asturiano. En el ámbito político, Alfonso II reorganizó la administración, estableciendo una corte en Oviedo, que se convirtió en la capital del reino. Impulsó la construcción de infraestructuras, como palacios e iglesias, que contribuyeron al desarrollo de la ciudad y al fortalecimiento del poder real.

En el plano militar, Alfonso II tuvo que hacer frente a las constantes incursiones musulmanas.  Obtuvo una importante victoria en la batalla de Lutos, donde logró contener el avance musulmán y mantener la independencia del reino. Su campaña más destacada fue la expedición a Lisboa en el año 798, que culminó con el saqueo de la ciudad. Esta victoria no solo reforzó su prestigio militar, sino que también le proporcionó un cuantioso botín que utilizó para financiar sus proyectos en Oviedo.

Alfonso II fue un rey consciente de la importancia de las relaciones internacionales. Estableció alianzas con Carlomagno, el poderoso emperador franco, con quien intercambió embajadas y regalos. Esta alianza le permitió contar con un valioso apoyo en su lucha contra los musulmanes y reforzar la posición del reino asturiano en el contexto europeo.

En el ámbito religioso, Alfonso II promovió el culto cristiano y favoreció el desarrollo de la Iglesia en Asturias. Durante su reinado se produjo el descubrimiento (o invención) del sepulcro del Apóstol Santiago en Compostela, un acontecimiento que tendría una enorme trascendencia en la historia de España. Alfonso II impulsó la construcción de la primera iglesia en Compostela y promovió la peregrinación al lugar, sentando las bases del Camino de Santiago.

Alfonso II murió en Oviedo en el año 842, sin dejar descendencia. Se dice que murió de gota.

Las crónicas nos presentan a Alfonso II como un rey guerrero y casto, pero ¿y si detrás de esta imagen se escondiera una realidad más compleja? La posible gota que acabó con su vida nos habla de excesos que no encajan con la imagen oficial. ¿Era Alfonso II un hipócrita? ¿O las crónicas nos ocultan algo? Sea como fuere, la posibilidad de que el rey «casto» muriera por una enfermedad asociada a los excesos nos invita a cuestionar la versión oficial.