- Dorar los ajos enteros: En una sartén amplia, calienta un poco de aceite de oliva y dora cuatro dientes de ajo con su piel. Cocínalos a fuego medio hasta que el interior esté cremoso. Retira y reserva.
- Freír el pollo: En la misma sartén, añade los trozos de pollo previamente salpimentados. Cocina a fuego lento al principio, girándolos regularmente para que se cocinen de manera uniforme y queden tiernos. Luego, sube el fuego para dorar bien el exterior. Retira el pollo y resérvalo.
- Preparar el ajo picado: Retira parte del aceite de la sartén si es necesario y añade dos ajos picados finamente. Cocina a fuego bajo con mucho cuidado para evitar que se queme, ya que podría amargar la salsa.
- Hacer la salsa: Incorpora nuevamente el pollo a la sartén. Añade un vaso de vino blanco, un vaso de caldo, el zumo de un limón y la pulpa de los ajos fritos previamente machacados con un tenedor o en un mortero.
- Reducir la salsa: Cocina a fuego medio, dejando que la salsa reduzca hasta alcanzar una consistencia espesa y sabrosa. Remueve ocasionalmente para evitar que el pollo se pegue.
- Terminar el plato: Retira del fuego y espolvorea perejil fresco picado por encima antes de servir. Un a guarnición especialmente recomendable es el arroz blanco.