- Preparar la carne: En un bol, mezcla la carne picada (puede ser de ternera o mezcla de ternera y cerdo) con sal, pimienta, una yema de huevo, un diente de ajo triturado, y un poco de perejil fresco picado. Algunas personas también añaden un poco de miga de pan remojada en leche para que los filetes queden más jugosos.
- Formar las bolas: Mezcla bien todos los ingredientes con las manos hasta que la mezcla sea homogénea. Luego, forma bolas de un tamaño al gusto, pero es preferible que sean gruesas para que mantengan su jugosidad al freírlas.
- Empanar: Pasa las bolas de carne por pan rallado, presionándolas ligeramente para darles una forma aplanada, similar a una hamburguesa gruesa o una lenteja grande.
- Freír los filetes rusos: En una sartén, calienta un fondo de aceite de oliva virgen extra a fuego fuerte. Fríe los filetes rusos durante 2-3 minutos por cada lado, hasta que estén dorados por fuera pero jugosos por dentro.
- Calentar la salsa de tomate: Mientras se fríen los filetes rusos, calienta la salsa de tomate en una cazuela pequeña. Es una guarnición tradicional que complementa perfectamente este plato. Para hacerla más completa, también puedes servirla con arroz blanco.
- Servir: Acompaña los filetes rusos con la salsa de tomate caliente y, si lo deseas, con una ración de arroz blanco. Este es un acompañamiento clásico que equilibra el sabor del plato.
Consejos adicionales:
- Para un toque extra de sabor, puedes añadir una pizca de nuez moscada o comino a la mezcla de carne.
- Si prefieres una versión más ligera, puedes hacer los filetes rusos al horno en lugar de freírlos. Colócalos en una bandeja con papel de horno y hornéalos a 200°C durante unos 15-20 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción. Aunque el color puede no ser tan atractivo como en la fritura, quedan igualmente jugosos.



