- Preparación de las fabes: La noche anterior, coloca las fabes o judías blancas en remojo en un recipiente con abundante agua fría. Asegúrate de que el agua cubra bien las fabes, ya que absorberán una buena cantidad y aumentarán su tamaño.
- Preparación de las almejas: Coloca las almejas en un bol grande con abundante agua fría y añade un par de cucharadas de sal. Deja que reposen durante unos 30 minutos para que suelten cualquier arena que puedan tener. Desecha las almejas que estén abiertas y no se cierren al tocarlas, ya que podrían estar en mal estado.
- Cocción de las fabes: En una olla grande, coloca las fabes junto con una redecilla de cocina en la que pondrás una cebolla, un puerro, una zanahoria, dos dientes de ajo y una hoja de laurel. Añade una cucharadita de sal y cubre con agua, dejando unos dos dedos de agua por encima de las fabes. Lleva la olla a fuego alto.
- Romper el hervor: Cuando el agua comience a hervir, retira la espuma que se forma en la superficie y baja el fuego para mantener un hervor suave. Tras unos 15 minutos de cocción, rompe el hervor añadiendo medio vaso de agua fría. Este proceso ayuda a que las fabes queden más tiernas y no se rompan.
- Tiempo de cocción: El tiempo de cocción dependerá del tipo de fabe o alubia blanca, pero generalmente estarán listas en entre 45 minutos y 1 hora y media. Mantén el fuego bajo para evitar que las fabes se despellejen. Revísalas regularmente y asegúrate de que siempre tengan suficiente caldo; si es necesario, añade más agua durante la cocción.
- Cocinar las almejas: En una sartén grande, calienta dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra a fuego medio. Añade los dientes de ajo picados finamente y rehógalos sin que lleguen a dorarse. Justo antes de que empiecen a tomar color, agrega un par de cucharadas de tomate triturado y, de inmediato, incorpora las almejas. Tapa la sartén y deja que las almejas se abran a fuego medio-alto, agitando la sartén ocasionalmente.
- Retirar las almejas: A medida que las almejas se abran, retíralas una a una y resérvalas en un plato. Desecha las almejas que permanezcan cerradas después de un tiempo razonable de cocción, ya que no son aptas para el consumo. Las almejas que apenas se abran también se pueden retirar y terminar de abrir manualmente fuera del fuego.
- Opcional: Si te gusta un toque picante, puedes añadir una cayena junto con el ajo al rehogar, según el gusto de los comensales.
- Integrar las verduras: Retira la redecilla de la olla con las fabes, desecha la hoja de laurel y tritura el resto de las verduras (cebolla, puerro, zanahoria, ajos) hasta obtener una mezcla suave. Vuelve a incorporar este puré a la olla para espesar ligeramente el caldo y aportar más sabor.
- Unir las fabes y las almejas: Añade las almejas con sus jugos a la olla de las fabes. Incorpora también unas hebras de azafrán y deja que el conjunto dé un hervor suave para que se mezclen bien los sabores.
- Servir: Sirve las fabes con almejas en platos hondos, asegurándote de que haya suficiente caldo en cada porción. Espolvorea un poco de perejil fresco picado por encima antes de servir.
Consejos adicionales:
- Este plato mejora si lo dejas reposar durante unas horas o incluso de un día para otro, ya que los sabores se integran mejor.
- Al cocinar las fabes, recuerda que es mejor no removerlas con una cuchara para evitar que se rompan; en su lugar, mueve la olla suavemente si es necesario.