- Preparar el sofrito: En una sartén amplia, calienta aceite de oliva a fuego medio. Añade la cebolla y el ajo picados, junto con una pizca de sal para que suden mejor. Sofríe hasta que la cebolla esté tierna y translúcida, removiendo ocasionalmente.
- Incorporar el tomate y especias: Añade el tomate triturado junto con dos cucharaditas de azúcar para equilibrar la acidez, una cucharadita de orégano y media cucharadita de sal. Baja el fuego y cocina el sofrito lentamente, removiendo de vez en cuando con una cuchara de palo. Deja que la mezcla se reduzca hasta que el sofrito adquiera una consistencia espesa.
- Añadir atún y otros ingredientes: Agrega el atún desmigado y el huevo duro picado al sofrito. Si deseas, incorpora también tres o cuatro aceitunas picadas y un pimiento de piquillo troceado. Remueve bien para que los ingredientes se integren.
- Reducir el líquido: Es importante que el relleno quede sin exceso de líquido. Si aún está demasiado húmedo, mantén la mezcla al fuego hasta que espese y adquiera una textura similar a una masa compacta. Esto evitará que las empanadillas se abran durante la fritura.
- Dejar enfriar el relleno: Retira el relleno del fuego y deja que se temple antes de usarlo. Mientras tanto, prepara las obleas de empanadillas.
- Rellenar las empanadillas: Coloca un par de cucharaditas del relleno en el centro de cada oblea. Cierra las empanadillas doblándolas por la mitad y sella los bordes presionando con un tenedor para evitar que se abran durante la fritura.
- Freír las empanadillas: En una sartén amplia, calienta abundante aceite de oliva a fuego medio-alto. Una vez caliente, fríe las empanadillas en tandas de cuatro o cinco, dándoles la vuelta cuando empiecen a dorarse. Las empanadillas se fríen rápido, por lo que es importante vigilarlas de cerca.
- Escurrir el exceso de aceite: Una vez doradas, retira las empanadillas con una espumadera y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.



