- Preparar el caldo: En una olla grande, añade dos tazas de agua y una taza de caldo de pollo. Incorpora las verduras troceadas de tu elección.
- Cocinar las verduras: Cocina a fuego medio-alto hasta que las verduras estén completamente tiernas. Esto garantizará que se mezclen suavemente en la siguiente etapa.
- Triturar las verduras: Transfiere las verduras y el caldo de la cocción a una batidora de vaso. Tritura todo hasta obtener una consistencia muy cremosa y suave. Asegúrate de usar una batidora de alta potencia para evitar la necesidad de colar la mezcla a través de un chino.
- Ajustar la textura y sazón: Añade un poco de leche entera y un chorrito de aceite de oliva extra virgen para enriquecer la crema. Prueba y ajusta de sal, y añade una pizca de pimienta fresca si lo deseas.
- Finalizar la consistencia: Si la crema necesita más líquido, ajusta la textura añadiendo un poco más de caldo de pollo, aceite de oliva o leche, según necesites para alcanzar el espesor deseado.
- Servir: Sirve la crema en cuencos y decora cada uno con un hilo de nata de cocinar y un poco de perejil picado para un toque de color y sabor. Opcionalmente, puedes servir con tostones de pan frito al lado para que los comensales puedan añadirlos a su gusto.