- Preparar las espinacas frescas: Si utilizas espinacas frescas, lávalas bien para eliminar cualquier residuo de tierra y quita las hojas estropeadas y los tallos gruesos. Cocina las espinacas en una olla con abundante agua hirviendo y un poco de sal durante unos dos minutos. Escúrrelas bien y trocéalas. Si usas espinacas cocidas en conserva, omite este paso.
- Hacer la salsa bechamel: Prepara la salsa bechamel en una sartén. Cuando la salsa esté casi lista, añade el queso rallado de tu preferencia, como parmesano, y remueve hasta que se integre completamente y la salsa quede suave.
- Incorporar las espinacas a la bechamel: Añade las espinacas troceadas a la sartén con la bechamel y mezcla bien. Cocina la mezcla juntos durante un par de minutos para que los sabores se combinen.
- Preparar para gratinar: Vierte la mezcla de espinacas y bechamel en un recipiente apto para horno. Cubre la superficie con más queso al gusto, eligiendo las variedades que prefieras para gratinar.
- Gratinar: Coloca el recipiente en el horno precalentado y gratina hasta que el queso esté dorado y burbujeante.
- Servir: Sirve las espinacas gratinadas acompañadas de triángulos de pan de molde frito y decoradas con rodajas de huevo duro.





