18.1. Introducción
Tras la debacle de Guadalete, la Península Ibérica se había convertido en un botín fácil para los musulmanes. Ya hemos indicado en el capítulo anterior las posibles razones del rápido avance de los musulmanes. No obstante, en las montañas del norte, mientras los musulmanes avanzaban imparables, un grupo de rebeldes, liderados por un tal Don Pelayo, buscaba refugio y una oportunidad para resistir. Y así, en un recóndito rincón de Asturias, en una cueva conocida como Covadonga (que viene a significar «Cueva de la Señora»), comenzó una aventura épica: la Reconquista… o bueno, al menos su germen.
18.2. Don Pelayo
Sobre Don Pelayo hay más teorías que sobre el origen del universo. ¿Noble visigodo? ¿Caudillo astur? ¿Un híbrido de ambos? Lo que sí parece claro es que tenía algún tipo de vínculo con la zona, quizás por ser descendiente de algún magnate local o estar emparentado con Pedro de Cantabria, un noble visigodo que se había refugiado allí tras la invasión musulmana. Para afianzar su posición y crear alianzas, se casó con Gaudiosa, de quien se dice que era de origen noble. Fruto de este matrimonio nacieron Favila y Ermesinda. Favila sucedería a Pelayo en el trono, mientras que Ermesinda se casaría con Alfonso, hijo de Pedro de Cantabria y futuro Alfonso I rey de Asturias, uniendo así a las dos familias más poderosas de Asturias.
Sea como sea, los astures lo vieron como un líder y se unieron a su causa. Quizás buscaban un caudillo con experiencia militar, o quizás simplemente alguien que les diese un poco de esperanza en aquellos tiempos oscuros. O quizás, simplemente, era el único que tenía un plan. Lo que sí sabemos es que Pelayo, junto a su esposa Gaudiosa y sus hijos, se refugió en las montañas de Asturias tras la caída del reino visigodo, y que desde allí lideró la resistencia contra los invasores musulmanes.
18.3. La batalla de Covadonga
Los musulmanes, asentados ya en Oviedo, enviaron una partida en búsqueda de los rebeldes liderados por Don Pelayo. Y así, en ese escenario montañoso, en una fecha incierta entre el 718 y el 722 d.C., se libró la batalla de Covadonga. Los astures, aprovechando el terreno y su conocimiento de la zona, utilizaron tácticas de guerrilla para hostigar a los musulmanes. Emboscadas en desfiladeros, ataques desde las alturas… consiguieron rechazar la partida musulmana. Desde luego, la historia de las flechas que se volvían contra los musulmanes, no parece ser obra de la Virgen de la Cueva, pero claro, por aquellas épocas aún no se conocía a Isaac Newton, y además, estaba muy bien publicitar el apoyo divino a la causa. Esta victoria, más allá de su reducida importancia militar, fue crucial por su impacto en la moral de los cristianos, que veían como la resistencia era posible.
Las crónicas de la época, tanto cristianas como musulmanas, nos ofrecen diferentes versiones sobre la batalla de Covadonga y su desarrollo.11. Crónica Albeldense: Escrita en el siglo IX, es una de las crónicas más antiguas que menciona la batalla de Covadonga y la figura de Don Pelayo. 2. Crónica Rotense: También del siglo IX, ofrece una versión más detallada de la batalla y de los orígenes del reino de Asturias.3. Crónica de Alfonso III: Escrita en el siglo X, es la crónica más extensa y elaborada sobre los primeros reyes de Asturias. Contiene elementos legendarios y propagandísticos, pero también información valiosa sobre la época.4. Crónica del moro Rasis: Escrita en el siglo X, ofrece una perspectiva musulmana sobre la conquista de la Península Ibérica y los primeros años de la presencia musulmana en la región. 5. Crónica de Ajbar Machmua: Otra crónica musulmana del siglo X, que menciona brevemente la batalla de Covadonga y la resistencia de los astures.
Importante tener en cuenta que estas crónicas fueron escritas con posterioridad a los hechos y pueden contener elementos legendarios o propagandísticos. Eso si, mientras que las crónicas cristianas engrandecen la batalla de Covadonga, y la cargan de significado épico y religioso, las crónicas musulmanas la minimizan o simplemente la ignoran. Pero, no hay que preocuparse, al fin y al cabo es lo mismo que sucede hoy en día con los medios. Para una línea editorial es blanco, para otra línea editorial es negro. Pues eso mismo pasaba con los cronistas cristianos y musulmanes, poco hemos avanzado.
18.4. Un milagro inesperado
Tras la victoria en Covadonga, Don Pelayo se convirtió en el líder indiscutible de la resistencia astur y sentó las bases del reino de Asturias. Se convirtió en el héroe que España necesitaba en aquel momento. Casó a su hija Ermesinda con Alfonso, hijo de Pedro de Cantabria, dando inicio a una dinastía que llevaría el reino astur hacia la gloria. Pero, ¿por qué los musulmanes dejaron que este pequeño reino se consolidara? Hay varias posibles explicaciones (lo más probable es que sea la mezcla de todas ellas):
- Prioridades: Quizás los musulmanes estaban más interesados en consolidar su dominio sobre el resto de la península y no veían a Asturias como una amenaza real.
- Dificultades logísticas: Las montañas asturianas no eran un terreno fácil para las tropas musulmanas, acostumbradas a combatir en llanuras y zonas más accesibles.
- Problemas internos: Es posible que el califato Omeya estuviera enfrentando problemas internos que les impidieron dedicar más recursos a la conquista de Asturias.
Los cronistas musulmanes manifiestan un indudable desdén hacia aquellos astures rebeldes a los que denominaban como “asnos salvajes”. Quizás esa subestima fue su perdición.
Sea cual sea la explicación, lo cierto es que la «vista gorda» de los musulmanes tuvo consecuencias trascendentales para la historia de España. Gracias a ello, el reino de Asturias pudo sobrevivir, expandirse y convertirse en el germen de la Reconquista. Don Pelayo, con su victoria en Covadonga, encendió la llama de la resistencia y abrió el camino hacia la reconquista de la Península Ibérica.
18.5. De la cueva a la corte
Tras la victoria en Covadonga, los musulmanes seguían controlando Oviedo y gran parte de Asturias, y la amenaza de una nueva ofensiva era real. Don Pelayo se dedicó a consolidar su poder en las montañas, hostigando a los musulmanes con tácticas de guerrilla y expandiendo poco a poco su territorio.
Los musulmanes Intentaron en varias ocasiones someter a Don Pelayo y sus seguidores, pero las montañas asturianas y la feroz resistencia de los astures les impidieron alcanzar sus objetivos. Las crónicas cristianas narran hazañas y batallas épicas, mientras que las crónicas musulmanas, ya lo hemos comentado, hablan de “asnos salvajes» y de una resistencia molesta pero no demasiado preocupante.
Este tira y afloja duró varios años, hasta que finalmente, en el año 724 d.C., los musulmanes abandonaron Oviedo y se retiraron hacia el sur.
Con la retirada musulmana, Don Pelayo pudo consolidar el reino de Asturias y establecer una corte en Cangas de Onís. Desde allí, continuó la lucha contra los musulmanes, expandiendo sus dominios y sentando las bases para la futura Reconquista.
Notas
- 11. Crónica Albeldense: Escrita en el siglo IX, es una de las crónicas más antiguas que menciona la batalla de Covadonga y la figura de Don Pelayo. 2. Crónica Rotense: También del siglo IX, ofrece una versión más detallada de la batalla y de los orígenes del reino de Asturias.3. Crónica de Alfonso III: Escrita en el siglo X, es la crónica más extensa y elaborada sobre los primeros reyes de Asturias. Contiene elementos legendarios y propagandísticos, pero también información valiosa sobre la época.4. Crónica del moro Rasis: Escrita en el siglo X, ofrece una perspectiva musulmana sobre la conquista de la Península Ibérica y los primeros años de la presencia musulmana en la región. 5. Crónica de Ajbar Machmua: Otra crónica musulmana del siglo X, que menciona brevemente la batalla de Covadonga y la resistencia de los astures.
